En este espacio, del que participaron representantes de todos los países de la Región latinoamericana y caribeña de Caritas, se revisaron experiencias y lecciones aprendidas y se repasaron enfoques y estrategias de incidencia tanto a nivel nacional como internacional.
“Las comunidades pobres y excluidas padecen en mayor medida los desastres por las condiciones de vulnerabilidad estructural exacerbada causada por la urbanización desordenada, las actividades económicas medio-ambientalmente no sostenibles, la mercantilización de los recursos naturales y los efectos del calentamiento global. En varios países las actividades extractivas, los monocultivos y los mega-proyectos económicos amenazan la ecología humana por la explotación de agua, tierra y bosques”, adviertieronn los organizadores del Encuentro.
Por eso, tal como se acordó en el I Encuentro Regional de Medio Ambiente, Gestión de Riesgos y Emergencia en 2005, ante los continuos desastres que empobrecen a las comunidades, “enfrentamos el desafío de incidir en nuestra sociedad para que existan sistemas públicos de prevención sólidos que no sólo contribuyan con alertas tempranas a prevenir las emergencias, sino que atiendan a las causas de las vulnerabilidades de los sectores pobres, esos que se ven obligados a construir sobre arena porque a la roca le han puesto precios inalcanzables”.