Esta visión integral lleva analizar y promover el desarrollo humano desde las localidades, desde los espacios de vida y trabajo más cercanos a la gente, tales como sus comunidades, los distritos, las provincias, las regiones dentro de los países, etc. El desarrollo local así entendido, tiene su sustento en la economía solidaria, por cuanto la gesta de un desarrollo económico local -dentro de un desarrollo local integral- implica movilizar y articular las fuerzas vivas de las comunidades desde sus capacidades de producir e intercambiar con justicia y solidaridad.
Economía solidaria en la Región
La economía solidaria es el proceso económico con implicancias en lo social, político y cultural que permite pasar de la supervivencia al desarrollo integral, "desde abajo". Para promover la economía solidaria es necesario un cambio de paradigma que supere una concepción de desarrollo basada en la "maximización de la ganancia del capital y la competitividad (factores escasos en América Latina y el Caribe) y se reoriente hacia una nueva economía basada en la "maximización de las capacidades de trabajo de las personas y la solidaridad" (factores abundantes en nuestros pueblos). Lleva a valorar el trabajo por la defensa y la integridad de la creación.