El concepto de género está firmemente ligado a la igualdad que proviene de la Creación: en el relato bíblico, hombres y mujeres son igualmente valorados y, por lo tanto, se dan iguales condiciones para todos los seres humanos. Desde la misión de Caritas, entonces, se plantea el desafío de luchar contra toda forma de discriminación y de opresión que, como sabemos, son opuestos al proyecto de Dios.
En la Región latinoamericana y caribeña, este tema es abordado desde una perspectiva evangélica, más específicamente desde la bienaventuranza de los que luchan por la justicia. Enfrentar la cuestión de género en cualquier acción evangelizadora supone identificar que se está trabajando por alcanzar la bienaventuranza de la justicia, con el objetivo de lograr una mayor equidad entre ambos sexos. Para esto, es indispensable reconocer las inequidades y una vez visualizadas, indagar acerca de las causas que las provocaron para procurar revertirlas.